lunes, 14 de noviembre de 2016

63 MUESTRA INTERNACIONAL DE CINE EN EL IPN

NOVIEMBRE
Viernes 24:12 y 17 hrs. SALON INDIEN
19.30 hrs. AUDITORIO ING.MANUEL MORENO TORRES
120 LATIDOS POR MINUTO
(102 battements par minute, Francia, 2017, 140 mins)
D y E: Robin Campillo. G: Robin Campillo, con la colaboración de Philippe Mangeot. F en C: Jeanne Lapoirie. M: Arnaud Rebotini. Con: Nahuel Pérez Biscayart (Sean), Arnaud Valois (Nathan), Adèle Haenel (Sophie), Antoine Reinartz (Thibault), Félix Maritaud (Max), Simon Bourgade (Luc). CP: Les Films de Pierre, France 3 Cinéma, Memento Films Production, Page 114. Prod: Hugues Charbonneau y Marie-Ange Luciani. Dist: Caníbal. 
París, principios de los años 90. Con la epidemia de VIH que ya había cobrado innumerables vidas durante la década de 1980, varios activistas de la organización Act Up multiplican sus acciones para protestar contra la indiferencia del gobierno. En ese contexto, Nathan, un recién llegado al colectivo, se enamora de Sean, un radical militante que gasta su último aliento en la lucha. En su tercer largometraje, el director y guionista Robin Campillo recupera sus propias experiencias como integrante de Act Up para crear un emotivo relato sobre la lucha juvenil frente a la pasiva respuesta que las empresas y el Estado francés dieron a la crisis del VIH hace casi treinta años.
Premios y festivales
2017 Gran Premio del Jurado, Premio FIPRESCI, Palma Queer, Premio François Chalais y Palma de Oro de la Sociedad Cinéfila Internacional (ICS). Festival de Cannes. Francia. | Premio Sebastiane a la mejor película LGBT. Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián. España. | Selección oficial de la Jornada de los Autores. Muestra Internacional del Arte Cinematográfico de Venecia, Italia.
Robin Campillo. Mohammédia, Marruecos, 1962
Coguionista habitual del director francés Laurent Cantet, estudió en la célebre escuela de cine de París, La Fémis. En 2004 dirigió Los resucitados, su opera prima, y nueve años después Chicos del este, que obtuvo el Premio Horizontes a la mejor película en la Muestra de Venecia de 2013.
Crítica
Dirigida por Robin Campillo, 120 latidos por minuto es una magistral crónica de la aventura del grupo Act Up París a principios de los años 90. Combinando intimidad y política, la película plasma la tragedia de una juventud abrumada que encontró la esperanza en una intensa y revolucionaria alegría que hacía frente a la mortífera epidemia de SIDA en la década de 1980.
Creada en 1989, Act Up París se propuso hacer visible dicha epidemia a través de espectaculares acciones y eslóganes devastadores. Campillo y su coguionista Philippe Mangeot, exactivistas de la organización, se inspiran en sus experiencias para retratar la lucha de este colectivo. La minimalista trama vacila y se fragmenta, así como el nacimiento de un romance atravesado por el VIH, acto aquí representado en la relación de Nathan, un novato en las reuniones semanales de Act Up, y Sean, un militante que se enfrenta a los primeros signos de la enfermedad. Su amor se hace inseparable de los discursos, la tensión y alegría que provocan las revueltas en París.
Tirar bolsas de sangre falsa sobre un representante de la asociación anti-SIDA o en un laboratorio farmacéutico que ampara sus intereses comerciales sobre la vida de los enfermos, son acciones que Campillo plasma como una politización de lo íntimo. Cada evento o asamblea trasciende las clases sociales, la nacionalidad, el género y el estado serológico, haciendo que los diálogos adquieran un poder político. Esta vitalidad infunde la primera parte del filme, en la cual la canción “Smalltown Boy” de Bronski Beat hace justicia a la inventiva de los subversivos jóvenes que se rebelan en las calles al tiempo que encuentran regocijo en las pistas de baile durante las noches. 120 latidos por minuto registra la historia de Act Up París puntualizando los fracasos, las tensiones internas y la angustia provocada por la enfermedad. El resultado es un emotivo testimonio de la lucha de estos chicos frente al odioso dolor que avanzaba hacia ellos. (Fragmentos de un texto de Isabelle Regnier. Le Monde. Cannes, 20 de mayo de 2017. Traducción: Edgar Aldape Morales

Lunes 27: 12 y 17 hrs. SALON INDIEN
19.30 hrs. AUDITORIO ING. ALEJO PERALTA
DULCES SUEÑOS
(Fai bei sogni, Italia, 2016, 134 mins)
D: Marco Bellocchio. G: Marco Bellocchio, Edoardo Albinati y Valia Santella, basados en la novela homónima de Massimo Gramellini. F en C: Daniele Ciprì. M: Carlo Crivelli. E: Francesca Calvelli. Con: Valerio Mastandrea (Massimo), Bérénice Bejo (Elisa), Guido Caprino (padre de Massimo), Barbara Ronchi (madre de Massimo), Fabrizio Gifuni (Athos Giovanni), Linda Messerklinger (Anita), Dario Dal Pero (Massimo adolescente), Nicolò Cabras (Massimo niño). CP: IBC Movie, Kavac Film, Rai Cinema. Prod: Beppe Caschetto. Dist: Mirada Distribución.
Turín, 1969. La idílica infancia de Massimo se ve truncada a los nueve años por la inexplicable muerte de su madre. Treinta años después, tras convertirse en periodista, empezará a sufrir ataques de pánico. Mientras se prepara para vender el departamento familiar, Elisa, una doctora, intentará ayudarlo a enfrentarse a las heridas de su pasado. El veterano director Marco Bellocchio rememora los últimos cuarenta años de la historia italiana a través de un ir y venir entre la niñez del protagonista durante los años 60 y 70 y su adultez en los 90. De manera más directa y emotiva que en sus películas anteriores, el autor dibuja un mapa sentimental sobre temas como la pérdida y la familia.
Premios y festivales
2017 Nominación a diez premios David de Donatello, incluyendo mejor película y mejor director. Academia del Cine Italiano. | Premio Dante Ferretti a mejor escenografía y Premio Alida Valli a mejor actriz de reparto (Barbara Ronchi). Festival Internacional de Cine de Bari. Italia.
2016 Selección oficial de la Quincena de Realizadores. Festival de Cine de Cannes. Francia. | Selección oficial. Festival Internacional de Cine de Gijón. España. | Selección oficial. Festival de Cine de Gante. Bélgica.
Marco BellocchioPlasencia, Italia, 1939
Formado en la Academia de Arte Dramático de Milán y en el Centro de Cine Experimental de Roma, dirigió su primer largometraje, Con los puños en los bolsillos, en 1965. Realizador de más de cuarenta obras a lo largo de cincuenta años, su trabajo ha estado siempre influenciado por su filiación política.
Crítica
La marca indeleble de ver el ataúd de tu madre cuando se es un niño. Tragedia incomprensible y seguramente imposible de gestionar. No hay palabras de consuelo, de justificación, pero el silencio tampoco es una buena opción. Los adultos se vuelven niños huidizos, y los niños, adultos contestatarios, en un juego de identidades y caprichos, de dolor y muerte, que acaba convirtiendo el recuerdo imborrable del duelo en el signo que marca una personalidad. Para siempre.
Marco Bellocchio, anciano de 77 años, intelectual crítico, geógrafo del poder en Italia, el político y el social, ha compuesto una película extraordinaria sobre el misterio de la pérdida: el de una madre, el de la infancia, el de la felicidad, el del futuro. Dulces sueños es una obra sobre la angustia que se ve a través de ráfagas, de pinceladas impresionistas sin una pizca de sentimentalismo, de subidas y bajadas del espíritu.
Bellocchio lleva cincuenta años radiografiando el aislamiento de la burguesía italiana. Aquí, en Dulces sueños, con un relato en dos tiempos, el de un chaval de nueve años, a finales de los 60, el de un periodista casi cuarentón, en los años 90, el director ofrece un curso de puesta en escena y montaje, de tratamiento de las elipsis y de los insertos, a través de una fotografía de piso viejo italiano, ocre, marrón, de habitaciones amplias y ventanales cerrados. Poesía visual, lírica y trascendental, en la que unas imágenes de Raffaella Carrà o de La mujer pantera, de Belfegor o de un concurso de saltos de trampolín, pueden ejercer de metáfora de toda una vida.
De paso, Bellocchio habla de periodismo y de religión, incluso de futbol, como ese póster del [equipo] de Turín junto al crucifijo, ambos sobre la cama. «Un hombre feliz no conseguirá nada en la vida», dice alguien en la película. Pero, ¿qué es la felicidad? Quizá el fantástico baile de Valerio Mastandrea, ese que expulsa traumas; quizá las pecas que rodean la sonrisa de Bérénice Bejo; quizá, simplemente, la verdad. (Fragmentos de un texto de Javier Ocaña. El País (elpais.com/cultura). Madrid, 16 de febrero de 2016
Martes 28: 12 hrs AUDITORIO ING. MANUEL M. TORRES
17 hrs SALON INDIEN
19 hrs. AUDITORIO ALEJO PERALTA
Miércoles 29: 17 y 19 hs. AUDITORIO ING. MANUEL M. TORRES
ZAMA
(Argentina/Brasil/España/Francia/México/EE.UU./Holanda/Portugal, 2017, 115 mins)
Dirige y escribe Lucrecia Martel, basándose en la gran novela homónima de Antonio di Benedetto
D y G: Lucrecia Martel, basada en la novela homónima de Antonio di Benedetto. F en C: Rui Poças. E: Miguel Schverdfinger y Karen Harley. Con: Daniel Giménez Cacho (Diego de Zama), Lola Dueñas (Luciana Piñares de Luenga), Matheus Nachtergaele (Vicuña Porto), Juan Minujín (Ventura Prieto), Rafael Spregelburd (capitán Hipólito Parrilla), Daniel Veronese (gobernador). CP: Rei Cine, Bananeira Filmes. Prod: Benjamín Domenech, Santiago Gallelli, Matías Roveda y Vania Catani. Dist: Canana.
Paraguay, 1790. Diego de Zama es un funcionario de la Corona española a la espera de una carta del Rey que lo aleje del puesto de frontera en el que se encuentra estancado. Con el paso del tiempo, el escrito nunca llega. Tras perder todo en la espera, Zama decide sumarse a una partida de soldados en busca de un peligroso bandido. Con la actuación de Daniel Giménez Cacho, el más reciente largometraje de Lucrecia Martel resulta un drama existencialista con tintes de western sobre el paso del tiempo, cuyo relato explora temas como el colonialismo y la raza evitando caer en maniqueísmos.
Premios y festivales
2017 Premio a la Mejor Película. Festival de Cine Latin Beat en Tokio. Japón. | Proyección fuera de competencia. Muestra Internacional del Arte Cinematográfico de Venecia. Italia. | Selección oficial de la sección Masters. Festival Internacional de Cine de Toronto. Canadá. | Selección oficial de la sección Main Slate. Festival Internacional de Cine de Nueva York. Estados Unidos.
Lucrecia MartelSalta, Argentina, 1966
Se formó en la Escuela de Cine de Avellaneda y el ENERC. Dirigió varios cortometrajes desde 1988 a 1995, entre los que destaca Rey Muerto. Con su primer largometraje, La ciénaga, le concedieron varios premios en festivales como Sundance, Toulouse y La Habana.
Crítica
Como en La mujer sin cabeza [2008], más que en sus películas anteriores, Lucrecia Martel en Zama se sumerge en lo sensorial y lo metafísico antes que en la narración convencional. No es una película de estructura lineal ni ortodoxa. Es una invitación a los sentidos, una película que inunda, desborda en más de una acepción. La directora no traslada la novela homónima de Antonio Di Benedetto, ni la adapta, sino que la (re)interpreta a su gusto.
La, llamémosla de alguna manera, anécdota se centra en Don Diego de Zama, un asesor letrado, que cumple meras labores administrativas en el Gran Chaco, a fines del siglo XVIII. Está a la espera de que el gobernador le envíe una carta al rey de España para que su traslado a una zona menos inhóspita, se concrete. Está lejos de su mujer y de sus hijos. Todo está lejos. Pero sigue en espera. En eterna espera. Zama empieza, no a desesperar, pero sí a inquietarse.
Ese verbo, inquietar, es uno de los que mejor le cabe a la cuarta película de la salteña Lucrecia Martel. Hay temas abordados en el original y en la pantalla: el aparente sinsentido de la esperanza; el colonialismo; el racismo; la prisión interna de cada ser humano. Hay un anacronismo desde la banda sonora elegida por Martel, que se yuxtapone a todo. A referencias y tiempos históricos, y a animales que, más que parecer en un ensueño, son personajes que interactúan con los humanos.
¿Es Martel nihilista en Zama? Sí, en el sentido de la ausencia de algo permanente. Zama le pregunta a varios personajes por quiénes son, cuando en verdad debería demandarse ese interrogante a sí mismo. Es un tipo del que muchos se ríen, por más que estén muy por debajo en la escala del poder, y que está, más que perdido, abrumado.
Cinematográficamente, Martel utiliza todos los elementos que obtiene del set. La profundidad de campo del lente, el espacio off, tanto sea sonoro o de la imagen, lo que se escucha y no se sabe de dónde proviene, como lo que no se ve, pero se siente que está presente. Martel obliga al espectador a estar con todos los sentidos atentos. (Fragmentos de un texto de Pablo O. Sholz. Clarín. Buenos Aires, 27 de septiembre de 2017)
Miércoles 29: 12 y 17 hrs. SALON INDIEN
19 hrs. AUDITORIO ING. ALEJO PERALTA.
Jueves 30: 19 hs. AUDITORIO ING. MANUEL M. TORRES
EL OTRO LADO DE LA ESPERANZA
(Toivon tuolla puolen, Finlandia, Alemania, 2017, 110 mins)
D y G: Aki Kaurismäki. F en C: Timo Salminen. E: Samu Heikkilä. Con: Sherwan Haji (Khaled), Sakari Kuosmanen (Wikström), Ilkka Koivula (Calamnius), Janne Hyytiäinen (Nyrhinen), Nuppu Koivu (Mirja), Simon Hussein Al-Bazoon (Mazdak). CP: Sputnik, Oy Bufo Ab, Pandora Film. Prod: Aki Kaurismäki, Misha Jaari, Mark Lwoff y Reinhard Brundig. Dist: ND Mantarraya.
Khaled, un emigrante sirio que huyó de la guerra en Alepo, llega al puerto de Helsinki a bordo de un carguero. Después de un largo deambular por las calles de dicha ciudad, se encontrará con Wikström, un viejo comerciante que decide cambiar radicalmente su vida. Segunda entrega de la trilogía portuaria que Aki Kaurismäki inició con Le Havre: El puerto de la esperanza (2011), El otro lado de la esperanza es un relato sobre la indiferencia burocrática y la violencia del ultranacionalismo en la Europa actual, el cual no renuncia a la estética minimalista, la reflexión humanista y un áspero sentido del humor, elementos depositados en la obra previa del veterano cineasta finlandés.
Premios y festivales
2017 Oso de Plata al mejor director. Festival Internacional de Cine de Berlín. Alemania. | Gran Premio FIPRESCI. Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián. España. | Premio del Cine Alemán por la Paz al mejor director internacional. Festival de Cine de Múnich. Alemania. | Gran Premio. Festival de Cine de la Ciudad de Luxemburgo. | Selección oficial. Festival Internacional de Cine de Chicago. Estados Unidos.
Aki Kaurismäki. Orimattila, Finlandia, 1957
Realizador autodidacta, se desempeñó como cartero, lavaplatos y crítico de cine antes de fundar la compañía productora Villealfa junto a su hermano Mika. Entre su prolífica filmografía se hallan varios largometrajes permeados por un áspero sentido del humor y una estética minimalista.
Crítica
Infatigable defensor del humanismo incluso en un feroz mundo como el nuestro, Aki Kaurismäki regresa encarando la gran tragedia del presente. El otro lado de la esperanza supone la segunda entrega de la trilogía portuaria que el autor finlandés inició con Le Havre: El puerto de la esperanza (2011). De nuevo asistimos a la confraternización entre un europeo que se acerca a la vejez y un joven extranjero. Esta vez, Khaled, emigrante sirio que huyó de la guerra en Alepo, llega al puerto de Helsinki a bordo de un carguero. Por otra parte, Wikström es un veterano comerciante que decide cambiar radicalmente su vida abandonando a su esposa alcohólica y buscando otro trabajo.
Los caminos de estos dos personajes se cruzan en una historia en la que Kaurismäki exhibe una dilatada gama de elementos que conviven en la Europa actual: la indiferencia burocrática, la violencia del ultranacionalismo y el reducto social que empatiza con el migrante. Estas cuestiones se mezclan con los temas clave de su obra previa como la brecha abismal entre la clase trabajadora y las élites, y la revelación espontánea de una dignidad que creíamos extinta. En el filme cohabitan una realidad devastadora y un sentido del humor basado en la ironía de lo cotidiano, elaborando un discurso contundente sobre la decadencia ética de la Europa contemporánea.
La cinta brilla por la integración de Khaled en el paisaje de la capital finlandesa. El actor sirio Sherwan Haji encaja con naturalidad en el particular universo de Kaurismäki, alumbrado por la soberbia fotografía de Timo Salminen y avivado por los compases nostálgicos del rock autóctono. El cineasta señala que en esta Europa regida por normas que olvidan los derechos fundamentales de los nativos o foráneos, la única posibilidad de alcanzar la libertad radica en desafiar la injusticia con rebeldía humanista. El resultado es un filme que se revela como un impecable reflejo de nuestro mundo, pero, sobre todo, como un remedio infalible contra la derrota. (Fragmentos de un texto de Javier H. Estrada. Caimán Cuadernos de Cine, núm 59 (vol. 110). Madrid, abril de 2017)
Jueves 30:12, 17 Y 19 hrs. SALON INDIEN
Viernes 1 de Diciembre 12 y 19 hs. AUDITORIO ING. MANUEL M. TORRES
UN MINUTO DE GLORIA
(Slava, Bulgaria-Grecia, 2016, 101 min.)
D: Kristina Grozeva y Petar Valchanov. G: Kristina Grozeva, Petar Valchanov y Decho Taralezhkov. F en C: Krum Rodriguez. M: Hristo Namliev. E: Petar Valchanov. Con: Stefan Denolyubov (Tsanko Petrov), Margita Gosheva (Julia Staykova), Milko Lazarov (Kiril Kolev), Kitodar Todorov (Valeri), Ana Bratoeva (Ani). CP: Abraxas Film, Aporia Filmworks, Graal Films. Prod: Kristina Grozeva, Petar Valchanov, Irini Vougioukalou y Konstantina Stavrianou. Dist: Mirada Distribución.
El liniero Tsanko Petrov encuentra un botín de dinero en las vías del tren y decide entregarlo a la policía. Por la honestidad de dicha acción el gobierno lo premia cambiando su viejo reloj por uno nuevo, el cual pronto deja de funcionar. Cuando la jefa de relaciones públicas del corrupto Ministerio de Transportes pierde el antiguo reloj de Petrov, él intentará desesperadamente recuperar la reliquia. Con una estructura narrativa que transita de la comedia negra a la crítica moral, el segundo largometraje de Kristina Grozeva y Petar Valchanov reflexiona sobre la sociedad búlgara actual, inmersa en un mundo definido por la división de clases, la injusticia y las prácticas fraudulentas.
Premios y festivales
2017 Premio a la Mejor Película Internacional. Festival Internacional de Cine de Edimburgo. Escocia. | Premio de la Crítica al mejor guión. Festival Internacional de Cine de Dublín. Irlanda. | Premio a la Mejor Película Balcánica y Premio de la Crítica. Festival Internacional de Cine de Sofía. Bulgaria. | Premio Especial del Jurado. Festival Internacional de Cine de Transilvania. Rumania.
2016 Premio Principado de Asturias a la mejor película, Premio al Mejor Guión y Premio FIPRESCI. Festival Internacional de Cine de Gijón. España. | Flecha de Cristal a la mejor película y Premio de la Prensa. Festival de Cine Europeo de Les Arcs. Francia. | Rosa de Oro al mejor guión y mejor fotografía. Festival de Largometrajes del Centro Nacional de Cine de Bulgaria.
Kristina GrozevaSofía, Bulgaria, 1976. 
Petar ValchanovPlovdiv, Bulgaria, 1982
Tras codirigir el documental A Parable of Life (2009), los dos realizadores iniciaron una estrecha colaboración que ha resultado en la creación de guiones y cortometrajes. Antecedido por La lección (2014), exhibida en la 62° Muestra Internacional de Cine, Un minuto de gloria es su segundo largometraje.
Crítica
Si se pensaba que el infame reloj de oro de Tiempos violentos [Pulp Fiction, 1994] causaba problemas, deberíamos ver lo que sucede con el de Un minuto de gloria, película ejecutada de manera brillante en la cual las vidas de una mujer cosmopolita y un solitario trabajador se cruzan de manera desafortunada. El segundo largometraje de Kristina Grozeva y Petar Valchanov, quienes debutaron con la exitosa película La lección en 2014, es una fascinante exploración de las debilidades humanas y las injusticias socioeconómicas del mundo actual.
Si los hermanos Dardenne hicieran comedia, o más bien dicho comedia negra, tal vez resultaría un trabajo similar al escenario que Grozeva y Valchanov han forjado aquí. En la zona rural de Bulgaria, el tartamudo Tsanko trabaja como liniero de ferrocarril, pasando sus días apretando los tornillos del sistema de pistas de tren que deteriora su nación. Una mañana, al hacer su rondín, se tropieza con un bote de efectivo, el cual procede a devolver a las autoridades sin embolsarse más que unos cuantos dólares. Mientras tanto, en Sofía, la veterana Julia dirige el departamento de relaciones públicas del corrupto Ministerio de Transportes de aquel país. La mujer se aferrará al gesto heroico de Tsanko para limpiar la conducta de la institución, invitando al trabajador a aceptar un reloj digital como premio simbólico y así sonreír frente a las cámaras.
Este acto acabará por arruinar la vida de los dos personajes que, en principio parecen divertidas, pero poco a poco se vuelven historias horriblemente oscuras gracias a sus giros sorpresivos. Dirigida con ingenio y precisión, Un minuto de gloria exhibe una fraudulenta sociedad plagada de crueldad, en la cual los dos protagonistas representan lados separados de un mundo que no se puede cambiar. En la película, hay momentos que recuerdan el icónico diálogo –«todo el mundo tiene sus razones»– de La regla del juego [La regle du jeu, 1939] de Jean Renoir, excepto que aquí la razón se convierte en locura. Fragmentos de un texto de Jordan Mintzer. The Hollywood Reporter. Los Ángeles, 25 de octubre de 2016. Traducción: Edgar Aldape Morales
DICIEMBRE. Viernes 1: 12, 17 hrs SALON INDIEN
Lunes 4: 12 y 17 hs. SALÓN INDIEN
19 hs. AUDITORIO ING. ALEJO PERALTA
UNA BELLA LUZ INTERIOR
(Un beau soleil intérieur, Francia, 2017, 94 mins)
D: Claire Denis. G: Claire Denis y Christine Angot, inspiradas en Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes. F en C: Agnès Godard. M: Stuart A. Staples. E: Guy Lecorne. Con: Juliette Binoche (Isabelle), Xavier Beauvois (el banquero), Philippe Katerine (Mathieu), Josiane Balasko (Maxime), Sandrine Dumas (la amiga), Nicolas Duvauchelle (el actor), Alex Descas (Marc), Laurent Grévill (François), Gérard Depardieu (el vidente). CP: Curiosa Films. Prod: Olivier Delbosc. Dist: ND Mantarraya.
Isabelle es una artista divorciada que no quiere resignarse a estar sola el resto de su vida. Se encuentra atrapada en una serie de relaciones con hombres que no parecen ir a ninguna parte, y que incluyen a un banquero insensible, un actor caprichoso y su exesposo. A través de enérgicos diálogos en secuencias que fragmentan su lucha cotidiana con las expectativas románticas, Claire Denis crea un retrato impresionista de su protagonista, interpretada por Juliette Binoche. Tomando como base el libro de Roland Barthes Fragmentos de un discurso amoroso, la directora inyecta de humor este viaje emocional que se adentra en la indecisión, la insatisfacción sexual y el idealismo del amor romántico.
Premios y festivales
2017 Premio SACD  [Sociedad de Autores y Compositores Dramáticos] y Película inaugural de la Quincena de Realizadores. Festival de Cine de Cannes. Francia. | Selección oficial de la sección CineMasters Competition. Festival de Cine de Múnich. Alemania. | Selección oficial de la sección World Focus. Festival Internacional de Cine de Tokio. Japón. | Selección oficial de la sección Love. Festival de Cine BFI [British Film Institute] de Londres. Gran Bretaña. | Selección oficial de la sección Main Slate. Festival de Cine de Nueva York. Estados Unidos. | Selección oficial de la sección Horizons. Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary. República Checa.
Claire Denis. París, Francia, 1948
Estudió cine en el IDHEC de París y fue asistente de Win Wenders y Jacques Rivette antes de filmar su opera prima, Chocolate (1988). Interesada en la naturaleza del deseo, la visceralidad, la representación de las razas y la marginalidad, su obra ha sentado un precedente para la labor de las mujeres en el cine.
Crítica
En el prólogo de su ensayo Fragmentos de un discurso amoroso, Roland Barthes apuntaba la razón que le había empujado a escribir un tratado sobre la experiencia romántica: «hoy en día, el discurso amoroso es un hecho de una soledad extrema. Es posible que lo estén utilizando miles de individuos, pero no lo defiende nadie; se encuentra completamente abandonado por los lenguajes que lo rodean, o ignorado y menospreciado, o bien es objeto de burla». [Este discurso romántico es el] espacio creativo en el que ahora se adentra la directora francesa Claire Denis, quien, después de recibir el encargo del productor Olivier Delbosc de “adaptar” el ensayo de Barthes, se reunió con la guionista Christine Angot para volcar en la deliciosa Una bella luz interior un torrente de experiencias románticas personales.
Es posible encontrar en la película apetitosos rastros del discurso ensimismado que reclamaba el semiólogo francés: planos subjetivos que van punteando las íntimas escenas de pareja que conforman el corpus central del filme. Mucho más habladas de lo que es habitual en Denis, estas escenas de encuentros y desencuentros acaban componiendo un collage de amoríos “escindidos”. Todo resulta extremadamente fragmentario e inestable: un conglomerado de romances descoyuntados que abocan al personaje de [Juliette] Binoche a un estado de volatilidad emocional permanente.
Cabe destacar la arriesgada apuesta de Denis por explorar un registro humorístico, muy apoyado en la disección entre satírica y surrealista de las costumbres bohemias y burguesas, así como en el trabajo de Binoche: nadie como ella sabe disolver la gravedad de una escena rompiendo a reír como si no existiera un mañana. Denis –cineasta de películas aguerridas, incluso hostiles– se atreve a poner en juego la comicidad sin disimulo, aprovechando el deseo de Barthes de retratar «el lugar de la persona que habla para sí misma, amorosamente, ante el otro (el objeto amado), que no le responde». (Fragmentos de un texto de Manu Yáñez. Otros Cines Europa. Cannes, 19 de mayo de 2017)
Lunes 4: 12 y 19 hrs AUDITORIO ING. MANUEL MORENO TORRES
Martes 5: 12 hrs. AUDITORIO ING, MANUEL M. TORRES.
17 hrs.: SALÓN INDIEN
19 hrs. AUDITORIO ING. MANUEL M. TORRES
WESTERN
(Alemania, Bulgaria, Austria, 2017, 119 mins)
D y G: Valeska Grisebach. F en C: Bernhard Keller. E: Bettina Böhler. Con: Meinhard Neumann (Meinhard), Reinhardt Wetrek (Vincent), Syuleyman Alilov Letifov (Adrian), Veneta Fragnova (Veneta), Vyara Borisova (Vyara), Kevin Bashev (Wanko), Aliosman Deliev (Mancho), Robert Gawellek (Tommy). CP: Komplizen Film, Chouchkov Brothers, Coop99 Filmproduktion. Prod: Maren Ade, Jonas Dornbach, Valeska Grisebach, Janine Jackowski, Michel Merkt. Dist: Interior XIII.
Un grupo de obreros alemanes se traslada al campo búlgaro para trabajar en la canalización de un río. La estancia en tierra extranjera los enfrenta a la desconfianza de un pueblo generada por las barreras lingüísticas y las diferencias culturales. Rápidamente, el pueblo se convierte en el escenario de las rivalidades entre dos de ellos, mientras da inicio una prueba de fuerza para conquistar el reconocimiento de los habitantes. El tercer largometraje de la alemana Valeska Grisebach recurre a los elementos del western para realizar un estudio de la masculinidad, con un discurso geopolítico instalado en el contexto europeo actual, y abarcando temas como la xenofobia y la conexión con el otro.
Premios y Fetivales   
2017 Selección oficial de la sección Una cierta mirada. Festival de Cine de Cannes. Francia. | Gran Premio y Premio FIPRESCI. Festival Internacional de Cine Nuevos Horizontes. Breslavia, Polonia. | Premio Propeller Motovuna a la mejor película y Premio FIPRESCI. Festival de Cine de Motovun. Croacia. | Mención especial. Festival de Cine de Jerusalén. Israel. | Mención Especial del Jurado.  Festival Internacional de Cine Golden Apricot de Ereván. Armenia. | Selección oficial de las Jornadas de los Autores. Muestra Internacional del Arte Cinematográfico. Venecia, Italia. |  Selección oficial de la sección Cine Contemporáneo Mundial. Festival Internacional de Cine de Toronto. Canadá. | Premio Ángel Azul al mejor director. Festival de Cine de Arte de Košice. Eslovaquia.
Valeska GrisebachBremen, Alemania, 1968
Estudió Filosofía y Estudios Alemanes en Berlín, Múnich y Viena. En 1993 comenzó a estudiar dirección cinematográfica en la Academia de Cine de Viena.  Su película de graduación, Mein stern (2001), fue premiada en los festivales de Toronto y Turín. Western es su tercer largometraje.
Crítica
Hacía once años que la realizadora alemana Valeska Grisebach no se ponía detrás de la cámara. Su tempo pausado e introspectivo, siempre pendiente del desarrollo de sus protagonistas, continúa siendo un buen anclaje para la puesta en escena de Western. Ambientada en Bulgaria, donde una cuadrilla de trabajadores alemanes se desplaza para mejorar la canalización de un río, permite que la directora no sólo explore la capa emocional de sus personajes, sino que dote a la narración de una profundidad geopolítica dentro de las denostadas fronteras y culturas europeas. Lo primero que presenta Grisebach son dos grupos de personas que reivindican su identidad como entidades moralmente separadas. Por un lado, los alemanes, vienen con una mentalidad paternalista, como si aquella tierra les perteneciera porque vienen a proporcionar un «bien» a la sociedad. Los búlgaros, por el contrario, los ven simplemente como invasores que manejan el dinero, pero reivindican su derecho a controlar y decidir sobre todo lo que les rodea.
Western está llena de elementos que remiten al género americano por antonomasia: caballos, forasteros, locales, el río, tensión violenta… Ahí encuentra Grisebach de nuevo otro interesante punto expresivo, trasladando los códigos del cine del oeste a la idiosincrasia de una Europa actual llena de desigualdades, de poderes preestablecidos por el dinero y las oportunidades de futuro. Para ello se centra en el personaje de Meinhard, que, a diferencia de sus compañeros, intenta establecer nexos de unión con los habitantes del pueblo, demostrando que pese a barreras lingüísticas y culturales se pueden establecer lazos casi fraternales. Acostumbrados a la etiqueta de «directores de mujeres», a que la visión masculina nos muestre el universo femenino, el certero análisis de la masculinidad que presenta Valeska Grisebach, con su incisiva mirada interior y cómo ésta se acaba trasladando a hechos concretos, debería encontrar su espacio en la cinefilia actual. Fragmentos de un texto de Víctor Blanes Picó. Cáceres, 19 de mayo de 2017.
Martes 5: 12 hrs SALON INDIEN
19 hrs AUDITORIO ING. MANUEL MORENO TORRES
Miércoles 6: 12 y 17 hrs. SALÓN INDIEN
19:30 hrs. AUDITORIO ING. MANUEL M. TORRES
THE SQUARE. LA FARSA DEL ARTE
(Suecia, Alemania, Francia, Dinamarca, 2017, 142 mins)
D y G: Ruben Östlund. F en C: Fredrik Wenzel. E: Ruben Östlund y Jacob Secher Schulsinger. Con: Claes Bang (Christian), Elisabeth Moss (Anne), Dominic West (Julian), Terry Notary (Oleg), Christopher Læssø (Michael), Marina Schiptjenko. CP: Plattform Produktion AB, Essential Films, Parisienne, Coproduction Office. Prod: Erik Hemmendorff y Philippe Bober. Dist: Piano.
Christian, respetado curador en un museo de arte contemporáneo, ama pasar tiempo con sus dos hijas, apoya causas ecologistas y se involucra en cuestiones humanitarias. Mientras prepara su próxima exposición, la cual incita al público a recordar sus valores altruistas, es víctima de un robo. Sus ideales cambiarán cuando la agencia de comunicación de la galería lance una sorprendente campaña de marketing que lo hunde en una crisis existencial. Siguiendo el absurdo de su trabajo previo, Fuerza mayor (2014), el tercer largometraje del realizador sueco Ruben Östlund hace una sagaz crítica a las jerarquías de poder en la sociedad y al esnobismo que existe en la escena artística de nuestros días.
Premios y festivales
2017 Palma de Oro, Premio Volcán de la Comisión Superior Técnica de Imagen y Sonido (CST) al artista-técnico y Premio de la Sociedad Cinéfila Internacional (ICS) al mejor guion. Festival de Cannes. Francia. | Selección oficial de la sección Zabaltegi-Tabakalera. Festival Internacional de Cine de Donostia-San Sebastián. España. | Selección oficial. Festival de Cine de Hamburgo. Alemania.
Ruben ÖstlundStyrsö, Suecia, 1974
A finales de los años 90 se dedicó a hacer filmes sobre deportes de invierno y eventualmente inició sus estudios de cine en Gotemburgo, de donde se graduó en 2001. Sus dos primeros largometrajes de ficción, Play. Juegos de hoy (2011) y Fuerza mayor (2014), fueron premiados en el Festival de Cannes.
Crítica
Existe una reacción casi unánime de indignación cuando en un debate o charla coloquial surge el tema de los sistemas de castas actuales. Lo curioso es que en pocas ocasiones nos paramos a pensar que esos sistemas no distan mucho del libre albedrío político-social que existe en nuestra sociedad. The Square, el más reciente filme de Ruben Östlund, incide sobre el dominio y evolución establecidos por líderes de grupos sociales, o castas, que se dan en la civilización moderna, en los cuales los “invisibles” aplauden la gracia de los “intocables” y contribuyen a que éstos puedan mantener su posición elitista frente al resto.
Bajo esta línea, Östlund nos presenta a Christian, un curador de un museo de arte que se prepara para una nueva exposición. A la espera de desentrañar los derroteros que tomará el principal esquema argumental de la película, el espectador asiste a una serie de historias secundarias que abrirán nuevos frentes al protagonista, como ser víctima de un robo, una campaña de marketing para el nuevo show, la relación con sus dos hijas o una tumultuosa aventura con una compañera de trabajo. En todas estas situaciones se aprecia una excesiva teatralidad y una clara superioridad de Christian frente a todos los que lo rodean.
Conforme avanza el metraje, esas historias secundarias se prolongan con tremenda hilaridad hasta componer la totalidad de un filme que, desposeído de una narración tradicional, adquiere una fuerza metafórica extraordinaria y una ironía muy elocuente. Toda la película puede ser leída como si se tratase del reino animal; de hecho, el museo y sus empleados son comparados constantemente con una jungla y sus fieras. Casi todos los eventos comienzan de forma natural y espontánea, y finalizan con una imposición jerárquica del poderoso al débil, de lo gracioso a lo violento, sea en el trabajo, la familia, los amigos o el sexo. Todo ello bajo un telón de fondo en el también se puede entrever una sagaz crítica al absurdo esnobismo en el arte. (Fragmentos de un texto de Alberto Sáez Villarino (elantepenultimomohicano.com) Cannes, 20 de mayo de 2017.